
El ocio sí que lleva tiempo. No se puede obtener así como así, de un momento a otro, por ausencia de quehacer. Por ahora tiendo a llenar todos los huecos, a ocupar todas las horas libres con alguna actividad estúpida e inconducente porque, casi sin darme cuenta, yo también, como esa gente que siempre he despreciado, me he ido creando un fuerte temor a mi mismidad, a estar a solas sin ocupación, a los fantasmas que desde el sótano empujan siempre la puertatampra buscando asomarse y darme un susto.
Mario Levrero - La novela luminosa
1 comentario:
Hola!, la verdad que no se como llegue aca, pero me gusto mucho tu arte, y dije, tengo que firmar... :D
Te invito cuando quieras a pasar por mi blog y conocerme.
Besos!
Sach.
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